jueves, 31 de octubre de 2013

¿Para qué sirve un terapeuta?

Un terapeuta  es un testigo y, como tal, neutral en el aspecto cognitivo, aunque no en el aspecto emocional. La neutralidad cognitiva es compatible, por un lado, con la receptividad comprensiva y, por otro, con la curiosidad y el gusto por la investigación. Un terapeuta es un investigador curioso, e interesado en lo que hay. Por eso mismo no es neutral emocionalmente; como testigo tiene la capacidad de sorprenderse, de conmoverse, de asquearse o de dolerse.
Un terapeuta es también un facilitador. Es un facilitador de la conciencia, de la toma de conciencia, mediante su propia presencia, el contacto consciente con la propia presencia profunda y con el decurso de la propia experiencia y, al mismo tiempo, mediante el contacto con el otro, con lo que se manifiesta del otro, con lo obvio, tanto de si mismo como del otro. El contacto con lo profundo es inseparable del contacto con lo obvio. Superficialidad y profundidad, en este caso, no sólo no se oponen, sino que son las dos caras inseparables de la misma moneda.
Es un facilitador, también, de recursos, pero de recursos de búsqueda, no de soluciones. El terapeuta es un facilitador de recursos de búsqueda para aquel que quiera buscar. Si no hay búsqueda, noy hay facilitación posible. Esta característica comporta que el propio terapeuta tenga experiencia como buscador y, como tal, haya aprendido a vivir con la incertidumbre y a agradecer lo que la vida le haya ido deparando.
En consecuencia y por último, el terapeuta es un orientador, un guia, pero no un guía turístico. Como guía, el terapeuta sabe a qué sitios es más fácil ir y a cuáles es más dificil o incluso resulta imposible. Sabe algo de caminos que probablemente no conducen a ninguna parte, sabe qué preguntas abren puertas y cuáles no. También sabe de riesgos convenientes y de riesgos inútiles, de medidas de protección y de prisas, pausas, ritmos y tiempos.
(...)
El terapeuta tampoco es un proveedor de soluciones, no es un mecánico de averías que trata de modificar lo que es para que se ajuste a lo que debería ser. De la misma forma que no toma partido, tampoco se pelea con lo que hay. Lo respeta y contribuye a que se respete. El terapeuta no pretende nada. Está, lo más conscientemente que puede, y actúa en consecuencia.

Francisco Sánchez "Terapia Gestalt: Una guía de trabajo" pp 267-269

No hay comentarios:

Publicar un comentario